
En este artículo vamos a explorar cómo la llamada “red neuronal por defecto” influye en nuestro bienestar y qué podemos hacer para recuperar el control de nuestros pensamientos.
Seguro que alguna vez has sentido que tu mente no para. Saltas de un pensamiento a otro sin darte cuenta, revives recuerdos del pasado, te preocupas por el futuro o simplemente te encuentras atrapado en una tormenta mental sin rumbo. Pues bien, la ciencia ha descubierto que este estado mental no es una simple coincidencia, sino que tiene mucho que ver con la forma en que funciona nuestro cerebro y, lo más interesante, con nuestra felicidad.
¿Qué es la Red Neuronal por Defecto y por qué nos afecta tanto?

En 1975, un grupo de científicos de la Universidad de Washington se topó con un descubrimiento inesperado. Mientras realizaban estudios de neuroimagen, notaron que, incluso cuando los participantes no estaban haciendo absolutamente nada, sus cerebros seguían increíblemente activos. Así fue como se identificó lo que hoy conocemos como la “red neuronal por defecto”, que es básicamente la razón por la que nuestra mente nunca está en silencio.
Es decir, aunque creas que estás en modo descanso, tu cerebro sigue encendido y funcionando a toda velocidad. Pero, ¿esto es bueno o malo? Aquí es donde la neurociencia nos da pistas clave.
¿Cómo se relaciona con la Infelicidad?

En 2011, un estudio publicado en la revista Science dejó claro algo sorprendente: una mente que divaga demasiado tiende a ser más infeliz. En este experimento, cientos de personas fueron analizadas a lo largo del día y los resultados fueron contundentes: cuanto más tiempo pasaban sumidos en sus pensamientos errantes, menos satisfacción sentían con su vida.
¿Por qué ocurre esto? Porque cuando nuestra mente no está enfocada en el presente, tiende a llenarse de recuerdos del pasado, preocupaciones innecesarias y pensamientos sobre cosas que ni siquiera han ocurrido. Pasamos casi la mitad del día en este estado, y en momentos de ocio, este porcentaje sube aún más.
Consecuencias de una mente hiperactiva
Este constante ir y venir de pensamientos no solo afecta nuestro estado de ánimo, sino también nuestra salud de maneras que tal vez no imaginabas:
1. Estrés y ansiedad en aumento
Cuando nuestra mente no para de dar vueltas, el estrés se dispara. Es como si estuviéramos constantemente en alerta, sin darnos un respiro.
2. Falta de concentración
Si te cuesta enfocarte en lo que tienes que hacer, puede que la red neuronal por defecto tenga demasiado protagonismo. Esto no solo afecta el trabajo, sino también nuestras relaciones y nuestra capacidad de disfrutar el presente.
3. Mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas
Estudios han encontrado que una red neuronal por defecto demasiado activa está vinculada a enfermedades como el Alzheimer.
4. Incomodidad al estar solos
En un experimento curioso, se demostró que muchas personas prefieren recibir una descarga eléctrica antes que estar solas sin hacer nada. Sí, así de incómodo puede ser quedarse a solas con nuestros pensamientos.
¿Cómo podemos calmar nuestra mente y recuperar el control?

La buena noticia es que hay formas de entrenar nuestra mente para que deje de divagar tanto y se enfoque en el ahora.
1. Mindfulness y meditación
El mindfulness no es solo una moda; realmente ayuda a reducir la actividad de la red neuronal por defecto. Practicar unos minutos al día puede hacer una gran diferencia en nuestra paz mental.
2. Ejercicio físico
Mover el cuerpo es una excelente manera de liberar energía acumulada y ayudar a la mente a centrarse. Además, el ejercicio libera endorfinas, lo que nos hace sentir mejor de inmediato. Por consiguente es una técnica de relajación indiscutible para eliminar el estrés.
3. Actividades de enfoque
Cuando estamos completamente sumergidos en algo que nos apasiona, nuestra mente deja de divagar. Leer, pintar, tocar un instrumento o cualquier actividad que realmente nos atrape puede ser una excelente forma de calmar el ruido mental.
4. Menos pantallas, más vida real
El exceso de información, sobre todo a través de redes sociales y noticias, sobrecarga la mente y la hace más propensa a divagar. Desconectarnos un poco nos ayudará a sentirnos más presentes y relajados.
5. Practicar la gratitud
Agradecer lo que tenemos en el presente nos ayuda a redirigir el enfoque de nuestra mente y a reducir la ansiedad. Un pequeño ejercicio como escribir tres cosas buenas de tu día antes de dormir puede hacer una gran diferencia.
Reflexión Final
Nuestra mente es una herramienta poderosa, pero si no la entrenamos, puede volverse nuestra peor enemiga. La neurociencia nos muestra que cuanto más aprendamos a vivir en el presente, más felices seremos. Y lo mejor de todo es que esto no requiere grandes cambios, solo pequeñas acciones diarias como la meditación, el ejercicio y la reducción del tiempo frente a pantallas.
Así que ahora la pregunta es: ¿estás listo para recuperar el control de tu mente y empezar a disfrutar más del presente? Cuéntanos en los comentarios qué estrategias te han funcionado mejor para mantener la calma mental.